domingo, 23 de agosto de 2015


INVESTIGACION CIENTIFICA

Trabajar muchas horas aumenta el riesgo
 de sufrir una embolia cerebral







Turquía es el país donde las jornadas laborales son más largas con el 43 % de la población trabajando más de 50 horas semanales, en contraste con Holanda, donde esa proporción disminuye hasta el 1 %.

Las largas jornadas laborales suponen un grave peligro para la salud y podrían aumentar el riesgo de sufrir una embolia cerebral, según una investigación difundida el 20 DE AGOSTO en Londres por la revista científica "The Lancet".
os investigadores descubrieron -a partir de los datos de más de 500.000 personas de Estados Unidos, Europa y Australia- que aquellos que trabajan más horas tenían también más riesgo de sufrir una embolia o un ataque al corazón.
Los científicos tomaron como referencia una jornada laboral media que suma entre 35 y 40 horas semanales para comprobar cómo afectaba el aumento de horas de trabajo al riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Así, comprobaron como en una jornada laboral de 41 a 48 horas semanales el riesgo asociado se incrementaba en un 10 %; mientras que trabajar de 49 a 54 horas a la semana aumentaba el peligro hasta el 27 %; y hacer más de 55 horas suponía multiplicar el peligro por tres.
Los científicos emplearon el "metaanálisis" para cruzar los datos de 25 estudios, localizando así tendencias que se hubiesen podido pasar por alto en las investigaciones previas.
Mika Kivimaki, investigador de la University College London, afirmó que "la puesta en común de los estudios previos disponibles" les permitió "investigar la relación entre trabajar muchas horas y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares con una precisión sin precedentes", según reproduce la agencia EFE.
Una vez establecida la relación, los científicos deben aclarar por qué las largas jornadas laborales tienen tal impacto en este tipo de afecciones; los autores apuntaron que otras causas como el estrés, la vida sedentaria y el alcohol podrían estar relacionadas.
Por su parte, el coautor del estudio Urban Jarlert, investigador de la Universidad Umea de Suecia, alertó de que trabajar muchas horas no es una "negligencia insignificante" e insistió en la necesidad de una legislación que regule las horas máximas de las jornadas de trabajo.
Jarlert explicó que, dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Turquía es el país donde las jornadas laborales son más largas con el 43 % de la población trabajando más de 50 horas semanales, en contraste con Holanda, donde esa proporción disminuye hasta el 1 %.

viernes, 14 de agosto de 2015

El drama del agua / La historia de los evacuados

Luján y Salto: después de la inundación, la enfermedad

Especialistas en atención de emergencias médicas y psicológicas recorren la provincia; las afecciones respiratorias, lo más frecuente

Por   | LA NACION
LUJÁN y SALTO.- "¿Son doctores? Porque él está con vómitos", pregunta la mamá de Ián, como para no pasar inadvertida en el corredor de la Escuela Normal Florentino Ameghino, a pocos minutos de la Basílica de Luján. Con su esposo y su suegro ocupan una de las aulas del lugar, convertido en centro de evacuados de uno de los municipios más afectados por las inundaciones.
Ián mira al grupo de médicos especializado en emergencias de la provincia que, ayer por la mañana, recorrió las instalaciones. Su mamá está embarazada de dos meses. "Desde ayer a la noche que estoy pidiendo ver a un obstetra", se queja. Ignoraba que en la puerta de la escuela estaba estacionado un camión sanitario y una ambulancia con médicos que podrían haberla asistido desde anteanoche. "Nadie me dijo nada", dice, con amargura.

Cuando la política mete la cola

Ingresar en el lugar tampoco fue sencillo. El equipo médico de la Dirección de Emergencias Sanitarias bonaerense, junto con una delegación de la Región Sanitaria VII de la provincia, a la que pertenece Luján, tuvo que esperar el permiso de la intendencia afín al macrismo en la puerta del refugio donde ayer había 80 evacuados. La cordialidad en las conversaciones no alcanzó a disimular la tensión política entre el Frente para la Victoria y Pro.
Dolor de garganta, fiebre, vómitos, catarro, dificultad para respirar, crisis hipertensivas, sarpullido, picaduras de insectos y dolores musculares por levantar objetos pesados al querer salvar algún mueble del agua. Son éstos los principales problemas de salud por los que están consultando las personas que viven en las zonas afectadas. Además, en los centros de evacuados hubo chicos con diarrea y gastroenteritis, más allá de enfermedades como la diabetes, el asma o las cardiopatías.
 
Foto: Silvana Colombo
 
Médicos del SAME porteño atendieron a unas 168 personas durante el recorrido en el municipio que realizaron en las últimas 48 horas. "Hacemos recorridas mañana, mediodía y noche en los tres centros de evacuados que tenemos asignados, donde hay un total de 200 personas alojadas. Hay que prepararse para las enfermedades que podrían aparecer y asegurar que se cuiden las condiciones de salubridad para reforzar la prevención", comenta Lionel Bazini, a cargo de uno de los equipos de guardia en el camión sanitario estacionado frente a la escuela Ameghino.
El abuelo de Ián, Carlos Jesús Amed, recuerda con precisión las fechas en que se sucedieron las inundaciones que le tocó vivir desde 2012. El año pasado, en junio, su esposa murió por neumonía. "Se enfermó en una inundación y no se recuperó nunca más", cuenta con desolación. Es ciego, pero eso no le impide reparar paredes y techos. De eso se siente orgulloso.
A seis cuadras de la escuela, hay otro centro de evacuados que recibió a 97 refugiados. La lluvia no impide que uno de los chicos reciba a los médicos con una pistola de agua. "Necesito un médico", pidió ayer una joven a los tres coordinadores del lugar, que en ese momento recibieron al médico y la enfermera. Su bebe, Thiago, de apenas dos meses, no podía respirar bien por la mucosidad. El médico se arrodilló sobre un colchón donde estaba tendido el bebe para examinarlo; una enfermera, Elisa García, se ocupó de José Luis Ramírez, que es diabético y hace un mes y medio completó el tratamiento contra la tuberculosis. La presión era normal, pero tenía dificultades para hablar. "Cuando está así el tiempo, me cuesta respirar -dice, y señala el cielo gris acero y la lluvia que no para de caer-. Cuando se componga, voy a estar mejor."

Nervios que van y vienen

Ruth Córdoba, de 20 años, le sujeta la trompa a su perro salchicha para que no ladre. Está sentada en su colchón, junto al de su mamá. La acompañan dos perros más, Pancho y Nahuel. Ruth nació con escoliosis y tiene un 24 por ciento de capacidad respiratoria. "Uso un respirador nocturno. Tuve cinco cirugías -explica-. Perdimos todo. El agua subió por encima del nivel de la ventana. Nos tuvieron que rescatar los bomberos. Ningún político se acercó a ayudar", asegura.
En la Universidad de Luján, adonde ayer había 90 evacuados, hubo casos de gastroenteritis y eso obligó a reforzar la limpieza.
Al principio, hubo roces y discusiones, pero las actividades organizadas, así como la visita de los paramédicos disiparon ese nerviosismo. "Pero volvió a llover y volvió la tensión. Por eso ahora sería muy útil la atención psicológica para contener a los evacuados", indicó Ana Iannetta, una de las coordinadoras del centro ubicado en uno de los pabellones de la universidad.

Los cuidados de la psicología

A 100 kilómetros, en Salto, los problemas de salud son los mismos. Es época de infecciones respiratorias hasta dentro de unas semanas, y ése es uno de los principales motivos de consulta. En los once centros de evacuados, ayer había 800 personas. Cada lugar tiene un médico asignado. La sala de atención de salud del barrio Trocha quedó bajo el agua como el resto de las viviendas. Es el lugar más crítico y aún hay vecinos que no quieren abandonar sus casas, según comentó Griselda Mestrallet, secretaria de Salud del municipio.
En la Casa Pueblo de Dios, en el centro, ayer llegaron nuevos evacuados: chicos con sarpullido y un vecino de Trocha con síntomas respiratorios que necesitaba atención. Un grupo de psicólogos comenzó a asistir no sólo a ellos, sino también a los voluntarios y a los médicos. "Están quebrantados -dice Mestrallet, que es licenciada en enfermería-. Las mamás decaen, pero hay que seguir adelante. La comunidad nos sorprendió con su solidaridad." De pronto, la voz se le quiebra. "Estoy haciendo mi catarsis -se disculpa, tiene los ojos húmedos-. Es que todos estamos muy cansados.".

viernes, 7 de agosto de 2015

Anticonceptivos orales- investigación


Universidad de Oxford


Asegurran que los anticonceptivos orales previnieron 200.000 casos de cáncer de útero en 10 años



Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford, especialistas en epidemiología, estimaron que en los últimos 50 años se evitaron 400.000 casos de cáncer de endometrio en los países de ingresos altos, gracias a las pastillas anticonceptivas.

Valerie Beral, investigadora principal del proyecto, explicó que el "efecto protector" de la píldora se mantiene en el tiempo y "persiste durante décadas".

 "Las mujeres de 20 años o incluso más jóvenes se siguen beneficiando de los efectos a los 50, cuando la aparición de cáncer es más común", explicó Valerie Beral en declaraciones que la agencia EFE recoge de la la revista médica británica "The Lancet Oncology Journal".

...Beral añadió que otras investigaciones han probado la eficacia de la píldora, que contiene hormonas para prevenir el embarazo, en la protección contra el cáncer de ovarios, y aclaró que "la gente suele preocuparse porque cree que los anticonceptivos causan cáncer, pero a largo plazo la píldora reduce el riesgo de contraerlo".

Para obtener los resultados, los científicos reunieron datos de más de 27.000 mujeres que padecían este tipo de cáncer y oriundas de Norteamérica, Europa, Asia, Australia y Sudáfrica.

Los resultados mostraron que, por cada 5 años de uso de la píldora, el riesgo de padecer cáncer endometrial se reducía un cuarto.

En los países con ingresos altas el efecto es aún mayor, pues la toma de anticonceptivos durante 10 años reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad, antes de los 75 años, de 2,3 a 1,3 casos por cada 100 personas, según el estudio.