martes, 22 de septiembre de 2015

SALUD

Advierten que tratar las contracturas con antiinflamatorios puede transformarlas en crónicas

Tratar las contracturas musculares con antiinflamatorios como ibuprofeno puede prolongar las lesiones en el tiempo y transformarlas en crónicas, alertó la Asociación Latinoamericana de Medicina Músculo-Esquelética (LAOM), que recomendó combatirlas con analgésicos no antitinflamatorios y relajantes musculares.
"Notamos un aumento en las consultas por contracturas en los últimos años, sobre todo por las malas posturas adoptadas por la tecnología como los celulares, tabletas y computadoras portátiles, que predisponen a la mayor afectación de las distintas cadenas musculares", explicó a Gonzalo Yamauchi Quintian, fundador de LAOM.

El especialista en proloterapia señaló que "las contracturas musculares son la expresión de sufrimiento del músculo, ya sea por malas posturas o por exceso de uso (sobrecarga muscular) o, en una persona sedentaria, por pequeños excesos que generan sobrecarga".

"Una contractura es una parte del músculo que padece un acortamiento que llamamos banda tensa, por eso cuando nos tocamos sentimos mucha tensión y dureza, que habitualmente es dolorosa. Dentro de la contractura existe un punto gatillo, que es el centro de máximo dolor del acortamiento muscular", apuntó.

Las contracturas son muy frecuentes en el cuello -especialmente en los trapecios-, y en los gemelos -que pueden producir calambres nocturnos-, pero también pueden aparecer por falta de elongación, por lo que se sugiere elongar a la mañana o a la noche.

"Si no se tratan esas contracturas o 'síndromes miofasciales' se ve afectada la calidad de vida y el descanso de las personas. Además con el tiempo un músculo acortado puede generar patología en los tendones, por ejemplo, una contractura de los trapecios puede ocasionar dolores de cabeza", advirtió Yamauchi Quintian.

El también especialista en medicina familiar detalló que tres de cada diez pacientes consultan por contracturas musculares, y aclaró que "en la actualidad está demostrado científicamente que los antiinflamatorios como el ibuprofeno o diclofenac no son la primera línea de tratamiento en los casos de lesiones musculares o tendinosas".

"La inflamación es la primera respuesta del cuerpo en la reparación de lesiones músculo-tendinosas, por lo que inhibirla produce disminución del dolor pero también conlleva a que esas lesiones se prolonguen en el tiempo o se transformen en crónicas", enfatizó.

Yamauchi Quintian afirmó que la primera línea de tratamiento son los analgésicos no antiinflamatorios y los relajantes musculares, y agregó que existen además varias técnicas que ayudan a combatir ese tipo de problemática.

"Los ejercicios de elongación son la primera opción, pero si la persona no logra resolver el problema con los ejercicios existen terapias kinésicas que ayudan a mejorar la postura y las contracturas, como la reeducación postural global (RPG) o la osteopatía, que son elongaciones asistidas por un kinesiólogo", ejemplificó.

Cuando esas terapias no quitan las contracturas, "se pueden realizar técnicas mínima mente invasivas como la 'aguja seca', que consiste en pasar una aguja muy fina por el músculo para liberarlo", graficó.

"Esa técnica novedosa muy utilizada en Estados Unidos ya se aplica acá en la Argentina. Se llama 'Proloterapia' y consiste en inyectar glucosa (un azúcar natural del cuerpo) dentro del músculo o sobre los tendones para aliviar el dolor", describió.
"Cuando la aguja ingresa al músculo y contacta el punto gatillo se genera una respuesta denominada 'espasmo local', que produce una contracción instantánea en el músculo para luego devolverle su tamaño normal. Es común padecer molestias hasta 24 horas después del procedimiento, ya que el cuerpo debe adaptarse al nuevo estado", precisó.

El experto comentó que la proloterapia es "una técnica regenerativa que lleva a las lesiones músculo-tendinosas a la normalidad y a la curación".

"En aquellos pacientes con dolor crónico de origen muscular, tendinoso o articular esa técnica es muy efectiva, ya que puede resolver entre el 70 y el 80 por ciento de las lesiones a través de la regeneración de los tejidos", aseguró.

sábado, 5 de septiembre de 2015

AUSTRIA

La ciudad de Viena recibió con aplausos a los refugiados del primer tren especial

Con un caluroso y emocionado aplauso fueron recibidos esta mañana, en la estación de trenes de Occidente de Viena (Westbahnhof), los refugiados que llegaron desde la frontera con Hungría en el primer tren especial.

Cientos de voluntarios acudieron a esperarlos y ayudarlos, entre ellos intérpretes a las lenguas árabe, farsí y kurda, así como personal de organizaciones de ayuda humanitaria que repartieron agua, alimentos, ropa de abrigo y mantas a los aspirantes de asilo reportó la agencia EFE.

Los refugiados y los presentes en la estación guardaron un minuto de silencio en memoria del niño Aylan Kurdi, el pequeño kurdo-sirio de tres años que apareció muerto en una playa turca, cuya imagen dio vuelta al mundo y se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios.

También se recordó a los 71 refugiados encontrados muertos en un camión abandonado en Austria, así como los fallecidos recientemente en el mar Mediterráneo cerca de Libia.

Poco después comenzaron a llegar a la estación autobuses con más refugiados desde la frontera y rápidamente se formó una multitud.

Por su parte, Majid, un universitario de Damasco que enarbolaba un cartel en el que decía "Gracias, Austria" (en inglés), indicó que los países árabes del Golfo Pérsico "deberían aprender de Austria".

Así, recordó que países como "Arabia Saudita y Qatar cerraron sus fronteras y no aceptan a refugiados sirios".

A pesar del visible cansancio, la gran mayoría de los recién llegados quieren continuar viaje hacia Alemania, país que aseguró que no trasladará a los refugiados sirios de vuelta a ningún otro Estado.

La mayoría de los refugiados tienen una ardua travesía, pues llegaron a Hungría por la "ruta de los Balcanes", que atraviesa Grecia, Macedonia y Serbia.

En Hungría pasaron días esperando en la estación de ferrocarriles Keleti para poder subir a un tren 
que los trasladase a Europa occidental.

Ayer, una parte de ellos se cansó de esperar y partió hacia el mediodía a pie en una marcha hacia la frontera austríaca, a más de 200 kilómetros de la capital húngara, pero anoche, cuando se encontraban a unos 27 kilómetros, el gobierno de Budapest anunció que ponía a su disposición un centenar de autobuses para trasladarlos a la frontera.

Austria y Alemania dieron poco después la luz verde para el ingreso y el paso de los refugiados por sus territorios.